En el ataque israelí, considerado crimen de guerra por la ONU, murieron 29 miembros de su familia, entre ellos dos hermanos
Dos niños palestinos llegan a Málaga para curar las secuelas de un bombardeo
Fue en la casa de la familia Sammouni donde se metieron
110 personas de la barriada de Zaitu, en la franja de Gaza (Palestina) y
muy cerca de la frontera con los territorios ocupados. Lo hicieron
porque se lo dijo el propio ejército israelí, que había tomado el barrio
como campamento militar y como una medida de seguridad.
«Nos lo dijeron el 4 de enero de 2009 y el 5 de enero nos
bombardearon», dice Wa'el Sammouni, padre de Abdallah y Mohamad
Sammouri, los dos niños que van a a ser operados por el SAS de las
graves secuelas que sufrieron en ese bombardeo. Murieron 41 personas, de
las cuales 29 eran miembros de su familia, entre ellos dos hijos
pequeños que Wa'el tenía en su regazo. También sus padres, una cuñada y
una sobrina. «Desde diciembre de 2008 a enero de 2009 Israel bombardeó
sistemáticamente toda la franja de Gaza. Mató a más de 1.500 personas,
de las que medio millar eran niños», explica Manu Pineda, miembro de
Unadikum, la asociación malagueña de la que ha partido esta iniciativa.
Sus integrantes trabajan en la zona como activistas que denuncian
políticamente la ocupación de estos territorios y que hacen de escudos
humanos para que los soldados israelíes no disparen a los campesinos y a
los pescadores.










